En
la edición de la semana pasada de El Financiero, la noticia
sobresaliente es que el Índice de Confianza del Consumidor (ICC),
calculado a partir de las expectativas y opiniones de los consultados
por Unimer Research International durante diciembre último, llegó a su
nivel más alto, presentando una serie de análisis que vale la pena
repasar.
Sí
a esto agregamos que a diciembre, el 95% de los costarricenses opinaron
que el Gobierno hace un mal trabajo, o simplemente lo necesario,
podríamos encontrar otra justificación para el optimismo de los
costarricenses, y es que en el 2006 tendremos cambio de gobierno.
Sin
adentrar en la política electoral, como constructores nos resulta
frustrante ver como el país va perdiendo competitividad por la falta de
infraestructura, la excesiva burocracia estatal, los mensajes
contradictorios que envía en cuanto a apertura, etc.
Y
es que ante el inversionista, ya no tenemos cara para tratar de
explicarle que un proyecto no se puede realizar por falta de servicios
públicos, o bien, que tiene que esperarse meses, y hasta años, para
lograr los permisos de construcción, al extremo de que en algunos casos
no podemos garantizar el que se puedan lograr.
Por
lo tanto la esperanza está puesta en el nuevo Gobierno, para que logre
retomar las inversiones en infraestructura, agilizar los trámites de
gobierno e incorporarse agresivamente en el mercado internacional.